Serie de Pascua Parte 2-Los milagros de Jesús y por qué todavía importan hoy
A medida que se acerca la Pascua de Resurrección, esta enseñanza devocional explora por qué los milagros de Jesús siguen siendo importantes hoy. Descubre cómo Su compasión, autoridad y poder no quedaron en el pasado, sino que todavía hablan esperanza a quienes siguen orando, esperando y confiando en Dios.
ENSEÑANZA DEVOCIONAL
Pluma Fiel
3/29/20266 min read


Por qué todavía importan para nuestra vida hoy
Cuando pensamos en los milagros de Jesús, muchas veces nuestra mente va primero al momento mismo.
Ojos ciegos abiertos.
Tormentas silenciadas.
Personas enfermas restauradas.
Lázaro llamado fuera de la tumba.
Y por supuesto, esos momentos importan. Revelan el poder de Dios de una manera que todavía conmueve profundamente el corazón.
Pero mientras he estado reflexionando sobre los milagros de Jesús en esta temporada de Pascua de Resurrección, me he encontrado pensando también en algo más.
Para muchas personas, los milagros de Jesús, e incluso la misma Pascua de Resurrección, pueden comenzar a sentirse como historia sagrada en lugar de una realidad viva.
🌿 Cuando los milagros comienzan a sentirse lejanos
Recordamos lo que Jesús hizo entonces.
Leemos las historias.
Nos reunimos con la familia.
Preparamos comidas.
Compramos ropa especial.
Llenamos canastas.
Nos sentamos en la iglesia y reflexionamos sobre la cruz y la resurrección.
Y, sin embargo, al mismo tiempo, muchas personas seguimos cargando necesidades muy presentes.
Algunas están orando por sanidad.
Otras están orando por paz en una mente angustiada.
Otras están orando por un matrimonio, por un hijo o una hija, por una carga económica, por un dolor privado o por una situación que ha pesado en el corazón por mucho tiempo.
Por eso no quiero leer los milagros de Jesús solo como historias hermosas del pasado. Quiero entender lo que todavía revelan sobre Él hoy. Porque si la Pascua de Resurrección se queda solo en el recuerdo de algo que una vez ocurrió, podemos perder el consuelo de quien Jesús sigue siendo ahora.
Y ahí es donde estas historias de milagros se vuelven profundamente personales. Una cosa es leer acerca de Jesús sanando, restaurando y levantando a los muertos. Otra muy distinta es leer esas mismas historias mientras se carga una oración que todavía parece no haber sido respondida. Creo que muchas personas conocen esa tensión. Sabemos que Él puede, y aun así seguimos esperando. Creemos que Él es bueno, y sin embargo todavía hay partes de la vida que duelen.
Y en ese lugar, puede ser tentador pensar que estas historias pertenecen más a otro tiempo que a nuestra propia vida.
Pero mientras más me detengo en ellas, más creo que los milagros de Jesús nunca fueron dados para quedarse encerrados en el pasado. Fueron escritos para revelar quién es Él. Y porque resucitó, quien Él es no quedó atrapado en las páginas de la historia.
🌿 Lo que los milagros todavía revelan sobre Jesús
Los milagros nunca se trataron solo del momento.
Fueron revelaciones.
Revelaron Su compasión.
Revelaron Su autoridad.
Revelaron Su misión.
Revelaron el corazón de Dios entrando en la necesidad humana.
Y eso importa muchísimo, especialmente para quienes todavía estamos esperando a Dios en alguna área de nuestra vida.
El mismo Jesús que tocó cuerpos quebrantados sigue siendo compasivo.
El mismo Jesús que calmó tormentas sigue teniendo autoridad.
El mismo Jesús que habló vida en lugares donde parecía no haber esperanza sigue siendo el Cristo resucitado al que acudimos hoy.
Eso no significa que toda oración será respondida de la manera o en el tiempo que esperamos. La misma Escritura nos muestra que Jesús no sanó a todas las personas que sufrían en Israel durante Su ministerio terrenal. No actuó a demanda para satisfacer curiosidad. Muchas veces se apartó de las multitudes y se negó a ser reducido a un espectáculo.
¿Por qué?
Porque Sus milagros nunca fueron actos aleatorios de poder. Fueron señales del Reino de Dios. Fueron ventanas que nos dejan ver quién es Él.
Mostraron que Él tiene autoridad sobre la enfermedad.
Autoridad sobre el temor.
Autoridad sobre la oscuridad.
Autoridad aun sobre la muerte.
Y a veces, lo que Jesús estaba haciendo iba todavía más profundo que la necesidad visible.
No solo restauró cuerpos.
También restauró dignidad.
No solo calmó tormentas en el mar.
También reveló paz en medio del miedo.
No solo levantó a los muertos.
También mostró que nada está fuera de Su autoridad.
Eso cambia la manera en que leo estas historias.
Me recuerda que el milagro no siempre estuvo solamente en lo que las personas recibieron. A veces, el milagro también estuvo en lo que llegaron a ver, a creer y a confiar acerca de Jesús.
Y eso se vuelve especialmente importante en la Pascua de Resurrección.
Porque la Pascua de Resurrección nos enseña que la mayor victoria de Dios no llegó por medio de un alivio inmediato. Llegó a través del sufrimiento, la rendición, la espera y luego la resurrección. El Viernes Santo parecía pérdida. El sábado se sintió como silencio. Pero la resurrección ya formaba parte de la historia.
Eso significa que, cuando leemos los milagros a la luz de la Pascua de Resurrección, comenzamos a entender algo precioso para nuestra propia vida:
Dios sigue obrando aun cuando la respuesta todavía no ha aparecido por completo.
Esa verdad significa mucho para mí, porque yo sé lo que es llevar cosas reales delante del Señor y todavía seguir en el proceso de esperar. Sé lo que es leer las promesas de Dios mientras todavía se carga una necesidad que no se ha levantado. Y quizá eso también sea verdad para ti.
Así que tal vez la invitación de estas historias de milagros no sea solo preguntar: ¿Qué hizo Jesús entonces?
Tal vez la pregunta más profunda sea: ¿Qué revelan estos milagros acerca de quién sigue siendo Él ahora?
Si fue compasivo entonces, sigue siendo compasivo ahora.
Si tenía autoridad entonces, sigue teniendo autoridad ahora.
Si trajo esperanza entonces, sigue trayendo esperanza ahora.
Y ahí es donde la Pascua de Resurrección se convierte en algo más que un recuerdo anual. Se convierte en una invitación viva.
No solo a admirar a Jesús.
No solo a recordarlo.
Sino a confiar en Él.
A traerle lo que todavía duele.
A poner delante de Él la oración que todavía parece no tener respuesta.
A recordar que el silencio no es lo mismo que la ausencia.
Y a creer que, aunque todavía no veamos el resultado completo, Cristo resucitado sigue presente dentro de la historia.
Creo que muchas personas acudieron a Jesús porque necesitaban algo de Él, y eso es totalmente comprensible. Necesitaban sanidad. Necesitaban ayuda. Necesitaban alivio. Y Jesús nunca fue indiferente al sufrimiento humano. Una y otra vez fue movido por compasión.
Pero también seguía llevando a las personas más profundo.
No solo hacia la ayuda, sino hacia la fe.
No solo hacia el alivio, sino hacia la relación.
No solo hacia una respuesta, sino hacia la confianza.
Y quizá esa sea parte del milagro que todavía necesitamos hoy.
No solo circunstancias cambiadas, aunque sí oramos por ellas.
Sino corazones que aprendan a confiar más profundamente en Él mientras esperan.
Eso no hace pequeño el dolor.
No minimiza la añoranza.
No le dice a nadie que deje de pedir con valentía.
Simplemente nos recuerda que Jesús está haciendo más de una cosa a la vez.
Puede estar obrando en la situación.
También puede estar obrando en el alma.
Puede estar respondiendo de maneras que todavía no alcanzamos a ver.
Y puede estar acercándonos más a Él mientras esperamos.
Así que, si hoy estás orando por un milagro, quiero animarte a que sigas orando.
Trae tu necesidad honestamente delante del Señor.
Pide con valentía.
Espera con esperanza.
Confía profundamente.
Pero mientras pides el milagro, no pierdas de vista la revelación más grande.
Los milagros de Jesús no están ahí solo para decirnos lo que Él hizo una vez.
Están ahí para mostrarnos quién es Él.
Y por causa de la Pascua de Resurrección, esa verdad no quedó atrás.
Todavía nos sigue alcanzando hoy.
🌿 Palabra destacada
Reino de Dios — el gobierno activo, la autoridad y la presencia de Dios irrumpiendo en la vida humana cotidiana.
🌸 Reflexión
Toma un momento en silencio hoy y pregúntate:
¿He estado viendo la Pascua de Resurrección más como un recuerdo que como una relación viva?
¿He estado leyendo los milagros de Jesús como historias de hace mucho tiempo o como revelaciones de quién Él sigue siendo hoy?
¿Qué sigo trayendo delante de Él con fe?
¿Qué podría estar revelándome acerca de Sí mismo mientras espero?
Lleva estas preguntas delante del Señor con calma. Permite que te conduzcan, no a la presión, sino a una confianza más profunda.
🌿 Pensamiento final
Los milagros de Jesús nunca fueron dados para quedar congelados en el pasado. Siguen revelando hoy el corazón, la autoridad y la presencia de Cristo resucitado.
🙏 Oración
Jesús, gracias porque Tus milagros nunca fueron solamente momentos de poder, sino revelaciones de quién eres. Gracias porque la Pascua de Resurrección no es solo algo que recuerdo, sino algo desde lo cual soy invitado(a) a vivir. Cuando me canse de esperar, recuérdame que Tú sigues cerca. Cuando mis oraciones se sientan pesadas, recuérdame que Tu compasión no ha cambiado. Ayúdame a no verte solo como el Salvador que obró entonces, sino como el Señor resucitado que sigue presente ahora. Fortalece mi fe, profundiza mi confianza y enséñame a descansar en quién eres, aun antes de ver la respuesta completa. Amén.
🤍 Llamado a seguir leyendo
Continúa este recorrido de Pascua de Resurrección con nosotros en HisWordsMinistry.com para más enseñanzas devocionales y palabras de aliento llenas de fe.
No te pierdas la Parte 3 la próxima semana, donde volveremos el corazón hacia la cruz y la resurrección para reflexionar sobre lo que la victoria de Cristo significa para esos lugares en nosotros que todavía anhelan vida nueva.
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